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Cuando Don Josep Mª Olivé se incorporó a Acabados del Vallés en 1965 la empresa de curtidos ya tenía una mentalidad exportadora, con una buena implantación en el mercado nacional.
Desarrollaba toda su producción sin renunciar a un sistema con algunas directrices artesanales. Por aquellos años, las señas de identidad características de la empresa, o la materia más importante que le hacía identificable en todos los mercados, era el ante "negro satino", y la peculiaridad de éste era, a diferencia de los demás, que no desteñía; un logro ciertamente importante por aquella época. La producción en aquel tiempo alcanzaba la cifra de ciento cincuenta pieles al día, todo ello en cordero español. La empresa iniciaba una carrera vertiginosa que la situaría, a lo largo de los años, en una de las más importantes empresas del sector español de curtidos, especializada en ante, napa y doble faz.
Se colocaban los primeros cimientos de una nueva fábrica. Era una primera nave y corría el año 1968. Poco tiempo después, dos nuevas se añadirían al recinto industrial. Se estaba creando todo el engranaje de su industria hasta llegar a la actual situación de dos centros de trabajo, con amplias y modernas instalaciones. La fabricación era de ante para la confección. Posteriormente se reconvierte para acomodarse a las exigencias de la moda. Parte de su fabricación son napas para la confección.
A los diez años, una nueva ampliación es la referencia evidente del desarrollo de Acabados del Vallés, esta industria ofrece en la actualidad al mercado nacional e internacional la más completa gama en piel de distintas procedencias, haciendo especial énfasis en el cordero español, en ante, napa y doble faz.
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